Para entender mejor qué significan los procesos socioculturales, nos tenemos que remontar a los factores que intervienen directa o indirectamente en los comportamientos de las personas. Estos pueden ser considerados como los valores, tradiciones, rasgos, creencias, familias, costumbres y religiones que rodean al individuo a lo largo de toda su etapa de desarrollo social dentro de una civilización. Dicho esto, se puede observar una clara disyuntiva entre los diferentes aspectos que se viven a diario en el Perú, ya sea por sus diferencias políticas, económicas y/o sociales contenidos bajo una semántica dentro de una semiosfera.
Según Lotman (1998), la semiosfera se caracteriza como una frontera en una posición funcional y estructural que determina la esencia del mecanismo de la misma, del mismo modo que esta frontera traduce los mensajes externos al lenguaje interno de la semiosfera y a la inversa. Dicho de otra manera, la esfera cultural de la información se ve reflejada por los comportamientos semánticos del lenguaje y bajo sus signos, los cuales adoptan características de lo que se percibe como información externa y se interpreta como información interna.
Ante esto, se puede afirmar que las conductas de los seres humanos van de acuerdo a su propia educación y la adquisición ideológica según sus pensamientos. En este caso, el Perú adopta una gran ola de resentimiento hacia lo político y social, bajo el aspecto populista de sus propios gobernantes ante la hegemonía de sus partidos y las diferentes opiniones públicas de los medios de comunicación. Todo esto conllevó a que se dispersen las libertades democráticas y se deje de lado la opinión popular como una fuente confiable para decidir el apoyo a cierto sector político. Tal es el caso de lo que conllevó el antifujimorismo en el país. Ese microorganismo social dejó un gran impacto dentro de la semiosfera cultural peruana, haciendo que se tomen decisiones desligadas a los pensamientos o factores individuales, desconfiando de los nuevos representantes y votar más por odio o resentimiento hacia cierto representante político. Este proceso deja de lado la lógica individual y sigue con ese “efecto rebaño”, como se había mencionado anteriormente, que conlleva a elegir al presidente vigente del Perú en estos momentos.
Referencias:
Lotman, I. (1996). La Semiosfera I: Semiótica de la Cultura. Cátedra. pp. 13-14.
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