Primeramente, es verdad que la élite social en el Perú es un grupo de poder descentralizado. Esto quiere decir que ninguno concentra todo el poder dentro de la sociedad peruana. Pero, curiosamente, como conjunto ocupan y mantienen posiciones de privilegio. En cierto sentido, la sociedad peruana se ha democratizado pero hay un núcleo duro de la movilidad social que no ha sido tocado. Por ende, la movilidad social en el Perú es restringida. En apariencia sería heterogéneo, pero si uno escarba todavía puede encontrar características comunes. De esa forma se puede decir que no existió un cambio sustancial en la composición de las elites peruanas sino que se camufló de forma más sutil.
Actualmente no tienen la dirigencia del poder político de forma nominal, pero generan redes sociales que les permiten ubicarse “solos” dentro de posiciones más favorables en el rubro de los mandos intermedios. Es en este espacio donde se da la “puerta giratoria”; es decir, el paso de una posición de gerencia a una de programa nacional sin ser objeto de fiscalización por parte de la sociedad civil. Esto con el propósito de “no llamar la atención”. Por otro lado, las elites sociales guardan un origen histórico común, muy al contrario de lo que sostienen algunos historiadores (Burga y Flores, 1980). A menudo enfatizan que se caracterizan por una gran variabilidad y tienen origen reciente (Bourricaud, 1969; Bravo, 1969), pero esto resulta ser una afirmación superficial. Esto sucede porque todos han tomado el apellido principal y con ello toman como referencia la línea paterna. Sin embargo, cuando miramos los árboles genealógicos, el panorama es distinto.
En esos casos, si hay un origen colonial en las familias que ocupan las mayores posiciones de privilegio y esta se ve tomando en cuenta la línea materna. De esa forma, es posible caracterizar a las elites peruanas como los descendientes de inmigrantes europeos que se relacionaron con antiguas familias con abolengo colonial. Es decir, hoy en día la “clase alta” peruana estaría compuesta por los dueños de grandes fortunas y ejecutivos de alto nivel con su parentela desde un punto de vista sociológico (Kogan, 1999). Sin embargo, al apreciar desde la antropología el origen familiar de estos grupos, hemos podido ver que son las mismas familias. Estas familias guardan el siguiente patrón: un funcionario español llega como representante colonial y ocupa una posición de gobierno en una provincia. Con el paso del tiempo este va comprando títulos nobiliarios, haciendo parte de un círculo cerrado de aristócratas provinciales. Después de la independencia, sus descendientes forman parte de los caudillos militares que luchaban por el poder.
Referencias:
Baldomero. R. (2020). Ensayo sobre los grupos privilegiados en el Perú Revista del Departamento de Geografía. FFyH – UNC – Argentina. ISSN 2346-8734 Año 8. Nº 14- 1º semestre 2020 Pp. 393-401. Recuperado de http://revistas.unc.edu.ar/index.php/cardi/index
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